Bueno, ahora que ya saben como puedo escribir, les cuento alguno de mis motivos. Cómo soy un gato muy juguetón, vivaracho y curioso, suelo estar siempre metiendo mis narices en todos lados, lo cual me lleva a protagonizar muchas aventuras. Según papá y mamá soy un poco loco, y creo que tienen razón, porque soy bastante inquieto y no me aguanto estar tirado todo el día, por lo cual siempre ando buscando alguna actividad para hacer, que la mayoría de las veces terminan en travesuras (aunque me mando mis buenas siestitas, como todo buen gato, por supuesto). Así que a partir de ahora, en mis ratos libres, a la tardecita, después de comer, dormir y juguetear un poco por ahí, me voy a dedicar un rato a escribir.
¿Siguen dudando? Parece que son difíciles de convencer. La verdad, voy a confesar que lo del teclado me costó un poco al principio porque mis patitas tocaban varias letras al mismo tiempo, y por ejemplo cuando quería escribir la K, de Kilimanjaro, terminaba escribiendo UIJK. Pero con paciencia y gracias a mis uñas protráctiles (si, si se dice asi, no son retráctiles, porque para sacarlas necesito mover músculos, pero las guardo automáticamente. Y no me van a discutir a mí, que soy un gato) de a poquito y practicando mucho logre dominar el arte de la escritura. Con lo del ratón, fue mucho más fácil. Al fin y al cabo, quién sino un gato para dominar a un ratón, ¿no les parece?
Como muestra, para terminar de convencerlos, y para que vena que no soy el único gatuno que incursionó en este mundo de la informática, miren a estos otros gatitos...